Cooper, mi grupo (Porta Caeli, 9/3/2019)

Cansa leer, en las entrevistas a Alex, las mismas palabras grandilocuentes sobre su figura: ‘leyenda’, ‘mito’, ‘historia viva’ … suenan a reverencia enlatada por lo que fue y desenfocan lo qué es. Y es que los chicos de Cooper siguen sonando, y comportándose, a pesar de los años, frescos y efervescentes.

Es desconcertante, y un lujo, que apenas un centenar de feligreses acudiéramos a misa de una a escuchar y ver a Cooper. A pesar de todos esos sustantivos altisonantes (merecidos sin duda), siempre vamos los mismos a misa, ‘hasta que os aburrais de nosotros’, como dijo Álex.

El último disco ‘tiempo, temperatura y agitación’ parece manufacturado por veinteañeros: ritmos, letras y espíritu juvenil a borbotones. No puede ser más moderno ni electrizante y, sin embargo, deudor a una trayectoria tozuda, singular y de desafiante similitud. Suena distinto pero casi igual.

“No hay ninguna novedad, todos los discos los hago igual. Con 35 años en los escenarios ya no hay novedad, solo hago mi música con mi estilo definido…No he evolucionado nada desde el primer disco, Quería hacer siempre lo mismo y ese ha sido mi empeño a lo largo de los años, en contra de las teorías aceptadas de que la gente tiene que evolucionar para mantener una carrera interesante. Se puede tener una carrera coherente sin grandes pasos, siendo fiel a uno mismo”, contaba recientemente Álex.

Acompañados en esta gira de teclados, trompeta y saxo, Cooper hizo un repaso a, prácticamente, todo su ultimo disco, exceptuando las dos canciones más íntimas que cierran ambas caras. Me hechiza ‘telarañas’, pero no es canción para un directo.

Todo esparcido con algunos de sus clásicos (‘canción del viernes’, ‘cierra los ojos,’, ‘cerca del sol’, etc), últimos hits (Hyde Pak, entre girasoles, arizona, hipsters), una versión de los Mitos ‘me conformo’ y un par de ajustes al retrovisor de Los Flechazos (‘luces rojas’ y ‘a toda velocidad’). Les sobran hits así que en los dos bises (Olé olé) cupo de todo.

Mis patas (y las de pablo) danzaron como posesas con ‘A toda velocidad’, uno de los guiños a Los Flechazos que por fin se permiten en una gira.

La música de este artesano sigue persiguiendo esa melodía perfecta que hable de escapadas, del verano, de los amigos, de exprimir la vida, y que nos invita a disfrutar, y bailar, de ella. Su música echa chispas y desborda amarga alegría. Y nosotros, tantos años después, somos unos afortunados al poder disfrutarla

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Viva Suecia (lava, 22/2/19)

El Lava estaba a rebosar Calculamos que más del doble de asistentes de los que fuimos a ver a la habitación roja. Menos cana noventera y más barba hipster.

Viva Suecia ya tienen cuatro o cinco hits que hacen corear, saltar y desenfundar el móvil al público asistente y eso hay que apludìrselo a estos murcianos.

Tres guitarras, un batería y unos sonidos extraños provenientes de la mesa de mezclas (dónde curiosamente sí hallamos el set list), que despistaban al no hallar ningún teclado en el escenario.

Faltaron unas cuantas cosas, algunas tangibles (pobre escenario y cutre juego de luces), otras invisibles (sintonía, naturalidad, algún guiño personal al público más allá del ‘nos lo vamos a pasar de pm’) y sobraron otras (niebla londinense ?, desgarro de guitarras al final de todas las canciones en la segunda mitad del concierto). 1h y 20 minutos no fueron suficientes para engancharme.

Bonito comienzo con música clásica y bonita despedida emulando al grupo sueco más famoso de todas las épocas y algunas banderas suecas ondeando como colofón.

No te detengas

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida pase delante de ti sin que la vivas.

El tioWalt

La muerte del comendador (1ª parte)

Algo tendrá este libro cuando días después de su lectura cualquier otro libro mantiene un horario de cierre perpetuo. Es el ‘poso’ Murakami. Esa manera de observar y escudriñar los rostros y el mundo que te deja tocado, te afina el punto de mira, pero te impide dirigir esa mirada hacia otro papel en blanco.

Lo que pasa no es lo que sucede en realidad. Cualquier sinopsis nos desviará del camino, del giro inesperado en la vida del protagonista.

Un retratista, se queda desorientado y sin rumbo cuando su mujer lo abandona por otro hombre, sin más explicaciones. Perder el norte implica ir en otra dirección, no equivocada o sí. pero seguramente no antes transitada ni imaginada.

¿Y qué le pasó en Viena al otro protagonista, un prestigioso pintor japonés, (oculto, a modo de la Rebeca de Hitchcock), en 1938, cuando el Anschluss (invasión, o “anexión”, nazi de Austria)?

La prosa de Murakami va desgranando las emociones como si fueran pieles de alcachofa.

Yo, confieso

Confieso que he vivido sin saberlo
malcontando los años como días,
sin echar nunca cuentas ni medidas
como si el tiempo fuera un don eterno.

Será que ha sido todo un sueño
qué un loco soñó por mí en sus manías!
Será que yo no sé contar la dicha
o es poca la renta del esfuerzo!

Pero yo sé que hay otro horizonte,
curtido estoy en esta larga marcha,
sé esperar la aurora cuándo es de noche.

Y acompasar mi vida a la esperanza.
Sosténme tú, no me abandones,
que la vida se va sin estrenarla.

Quintín Calvo Cubillo

Purple 2018

Cartel del Purple weekend, 2018.

cartel purple weekend 2018

Hanna Williams & the Affirmations: esa voz contundente de Hanna, entrando a última hora por la puerta principal y apremiando a los seguratas para que la dejaran pasar, y ese soul en blanco y negro.mezclaron la mar de bien

Magnífica puesta en escena.  The commitments are back!

Bart Davenport: no era la hora, ni seguramente el lugar, para su pop destilado y heredero de las coles prefabricadas

Los Wavy gravies (Gran Café): los mejores, sin duda, y grata sorpresa la de estos gallegos devotos de los Stray Cats. Garage y rockabilly en estado puro. Pam pam pam los pies no paraban de bailar. Espectaculares irrumpiendo con insistencia en los territorios de la audiencia, incluido contrabajo

La Granja (purple weekend, 7/12/2018)

El momento más emotivo del 30° Purple Weekend: LA GRANJA, que dieciséis años después, volvían a León.

Los mallorquines celebraban 30 años de su segundo y mítico álbum Soñando en tres colores, 1988, (escucha todo el disco aquí) y nos hicieron resucitar y combustionar a la vez.

la-granja-sonando-en-tres-colores-20-05-17

Toda una tropa de fans nos desplazamos desde Pucela para, primero, disfrutar de su concierto en el purple y, segundo, simplemente decirles gracias. Nada cabe añadir a la mochila de esta palabra, ni ‘de verdad’, ni ‘infinitas’ ni ‘de todo corazón’. Gracias por cómo vuestras canciones durante todos estos años (toda una vida joder) nos han acompañado, aleccionado y tocado (por no decir cambiado, arrugando la frente todo trascendente).

Nadie como Caniggia para poner tanta emoción, devoción y agradecimiento desmedido en ponderadas y, aún así, genuinas palabras, al final del concierto con Miguel, batería y autor de tanta joya deliciosamente amarga.

Se nos despueblan las azoteas y se afofan las barrigas, sin embargo sus canciones eléctricas siguen emocionando, intactas, y sus letras desengañadas continúan vigentes sin atisbo de caspa ni ñoñez. Pocos grupos de los 80 pueden presumir de ello.

Empezaron a despegarnos los pies del suelo en el minuto uno, arrancando con ese trepidante himno generacional: “los chicos quieren diversión”

Dicen que todo lo bueno de esta vida despeina …y el vello comenzaba a erizarse con ‘Por quien doblan las campanas’

Enmudecieron las gargantas y temblaron los lagrimales: ‘magia en tus ojos’. Pasarán mil años luz, y seguirá hipnotizando igual

Hasta que llegó ‘chicos rebeldes’ y ya el dique se resquebrajó.

Alguien lo explicó así de bien: ‘fue como si el tiempo se hubiera detenido en 1988 y ese joven que desapareció, sin avisar, hubiera poseído de nuevo mi cuerpo adulto, porque si se trata de magia, La Granja son expertos en compartirla…’

Set list