Las campanas doblan por ti

 ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla,
la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad.
Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

 

JOHN DONNE, (poeta metafísico inglés)  “Meditación XVII”, (Devotions Upon Emergent Occasions, 1624)

Anuncios

Tres anuncios en las afueras

Francis McDormand preside toda la película. Cada mirada seca o gesto contenido suyos congela la cámara e inclina la acción hacia sus propósitos, igual que un Iniesta inspirado cuando acaricia el balón, lo esconde, se gira y el estadio entero rota a su alrededor.

Aparentemente impasible, cómo si fuera John Wayne, la actriz dirige la orquesta con una ligera elevación de mandíbula o de cejas y maneja a su antojo a los personajes que la cicundan. En su empeño por descubrir al asesino y violador de su hija, decide publicitar, y así exponer, la negligencia de la policía de Ebbing (Misuri), mediante tres anuncios en rojo (violación) en una carretera perdida del extrarradio, a pesar de que el jefe policial, Woody Harrelson, se halle en fase terminal, lo que la granjeará la enemistad de prácticamente todo el pueblo.

Tres-anuncios-en-las-afueras-de-Ebbing(Misuri)

En un pueblo sureño, sumergido en la santa Trinidad de los prejuicios: machismo, homofobia y xenofobia, estos afloran a la superficie al mínimo arañazo. Hay cierto aire de western, del tomarse la justicia por cuenta de uno y del irreductible empeño humano de hacer justicia y si hay desenfundar, se desenfunda.

Los avances, si los hubiera, en el esclarecimiento del caso del asesinato de su hija quedan relegados a otro ámbito, de hecho no inciden en la trama, como si fueran un Mcguffin. En un momento de la película, el expediente del caso cae a los pies de la protagonista, sin que sepamos qué hizo con él….O sí.La escena final no descarta ninguna posibilidad. Parece un final forzado por la urgencia de poner The end al final. La película podía haber durado una hora más o dos, en realidad no hay ni información previa ni progresos respecto al crimen. Lo que importan son otras cosas, otros territorios, aunque estas sean forzadas o se vayan diluyendo.

Quizá sea el guión, algunos diálogos brillantes, acaso antinaturales, personajes poco creíbles (el exmarido  y su novia adolescente) o esa cuidada estética lo que haga que el desenlace y la historia zigzaguee unos días después. Baches del guión, Menos de lo que parece, según Boyero “en esta pretenciosa y juguetona película. Pero no me fascina. Por muchos oscars que le puedan otorgar·.

Es la nueva corriente del teatro de la crueldad (In -yer-face), en donde destaca lo violento y lo grotesco para captar la atención del espectador golpeando sus sentimientos más primitivos. Por la forma en la que muere la joven que desencadena toda la historia, por la manera en la que se despide de su madre y por esos personajes retorcidos iconos del odio: el exmarido maltratador, el policía incompetente y colérico, el asesino morboso. El directr Martin McDonagh es uno de sus precursores.

La película ha obtenido 7 nominaciones al Óscar (incluida mejor película y mejor actriz) y 4 Globos de Oro: mejor película dramática, mejor guión, mejor actriz y mejor actor de reparto (Sam Rockwell).

And the Oscar goes to…Frances McDormand!!

En el Club (Los flechazos, 1989)

Segundo disco de la banda leonesa, producido por Kike Cardiaco, tras su exitoso álbum de debut Viviendo en la era pop (1988). Luego vendrían Preparados, listos, ya! (DRO, 1991) y En acción! (DRO, 1992). En 1992, se publicó el libro Haciendo astillas el reloj, una biografía de 152 páginas escrita por Ezequiel Ríos que narra la historia del grupo y con prólogo de Alex Díez, Hoy agotado.

En el club es un disco casi redondo en 13 pildorazos contundentes, breves y veloces como cualquier canción pop respetable. Canciones pegadizas, con brío y que te arrancan los pies del suelo. De las once canciones, sólo un par de ellas (Cuando el dolor de va y Arco iris) podrían desentonar.

en_el_club_songs

La chica de Mel, una de los grandes hits de Los Flechazos, exalta la estética, con buenas dosis de lujuria, de un cuadro de uno de los iconos del pop-art, Mel Ramos (California, 1935), el cual se declaraba pintor de desnudos hace años en una exposición en Barcelona. En el cuadro en cuestión se puede apreciar la marca de su bañador.

lachicademel_cuadro

Otra chica protagoniza uno de los mejores momentos del álbum, La reina del muelle”. “Basta ya“, excelente versión de “Don’t look back” de The Remains.

en_el_club

“Gorra plana, hipsters blancos y casaca militar.”

Sí, realmente fue así. Canthy McGowan en el R.S.G., cuellos altos y chaquetas Nehru, el sonido de la “joven América”, los Who en Hyde Park en 1966, Antonioni en el Scoth St. James, los Artwoods grabando en “Breadhurst Gardens”, moda Pop en el “Sunday Times”, los Easybeats arrasando Australia, los Creation quemando un Teatro en Hamburgo …

La magia duró hasta el 68. Pero aún hay chicos que renuncian a todo aquello.
Aquí tienes 11 temas repletos de ilusiones, sensaciones, optimismo juvenil y ecos de la Era-Pop. Esta noche Los Flechazos tocan en el club: la magia ha vuelto.
60s-zine Oxford Street.

Este disco lo queremos dedicar a todos aquellos que defienden la forma de vida de los 60 con orgullo y optimismo.

Tierra de Campos (David Trueba, 2017)

Quinto libro de David Trueba, tras su novela corta Blitz (2015) y la premiada película Vivir es fácil con los ojos cerrados (6 Goyas en 2014 , entre ellos el de Mejor Película).

Noqueado tras la primera lectura de 20 pgs, el hechizo prosigue 100 pgs después. Parece imposible decir tantas cosas en cada frase, sin bisutería ni imitaciones, y a la vez destilar tanta ironía y cinismo de barra, de estar de vuelta de todo, incluso de la UCI. Se percibe la cercanía de ese viejo amigo canalla, resacoso y más hervido, alentando y dando codazos desde esa barra. No en vano, en los últimos años su amistad con Javier Cercas se ha ido cimentando a base de reveses y cornadas vitales.

Durante el anodino trayecto en el ‘coche de los muertos’ del cadáver del padre del protagonista, un cantante de éxito, a su pueblo de origen (irónicamente llamado Garrafal de Campos), empiezan a entremezclarse recuerdos y personajes dispares que poco a poco irán reconstruyendo la trayectoria vital de Dani Mosca, el artista. Esa forma de narración, aparentemente caótica, hilvanando recuerdos lejanísimos o cercanos (no en vano así funciona la mente cuando le da por recordar), irá conformando el puzzle y componiendo una canción agridulce, con sabor a vida.

En ese viaje interior, y también anhelado a su pueblo, los recuerdos traen consigo lúcidas reflexiones. ¿Se hereda eso? Se cuestiona, una y otra vez Dani Mosca, ante el espejo y vicisitudes de su padre

La cara B del libro, segunda parte del mismo, comienza con la llegada al pueblo, al que sólo ha ido seis veces y no acudía desde su adolescencia. Hay un cambio de tono, más pausado y reflexivo al colisionar con el mundo rural y sus propios recuerdos de tierno mancebo. Da la sensación de que el libro hubiera acabado de forma más natural en la primera mitad, esa cara A que fluye sola, labrada e hilvanada con maestría y con humor. Como cuando Dani recuerda la ausencia de su padre con el simple timbre de su casa, o se enamora de Oliva en una piscina con ayuda de un mensajero, o utiliza la Coca Cola para retratar una infidelidad. Tengo las páginas del libro dobladas de tanto señalar.

Tierra_de_campos

El puzle ya está montado, no hay recuerdos tan fragmentados y distantes, que asalten desde la ventanilla o el retrovisor (como en la primera parte), sino más bien menciones recientes referidas al momento más actual de Dani. Ese en el empiezas a comprender esa lección vital que es ver crecer a tus hijos a la vez que cuidas y un día entierras a tus mayores y, por fin, les entiendes de verdad y eso, te haces mayor.

“Hacerse mayor” como la canción final podría ser el otro título del libro. Las últimas páginas tratan de todo esto, te impregnan de lágrimas y te devuelven al principio de todo:

“Todos conocemos el final. Y el final no es feliz. Es curioso este cuento, porque sabemos el desenlace pero ignoramos el argumento. Somos visionarios y ciegos al mismo tiempo. Sabios y estúpidos. De ahí nace ese malestar que todos compartimos, esa sospecha que nos hace llorar en un día gris, desvelarnos a medianoche o inquietarnos si la espera de un ser querido se alarga. De ahí nace la crueldad desmedida y la bondad inesperada de los humanos. De ahí nace todo, de conocer el final pero no el cuento. Extrañas reglas de juego que ningún niño aceptaría. Ellos piden que no les cuentes el final. Ignoran que conocer el final es lo único que te permite disfrutar del cuento.”

Entrevista a David Trueba hablando sobre el libro.