Perfectos desconocidos (Alex de la Iglesia)

La divertida comedia de Alex de la Iglesia, remake de “Perfetti sconosciuti” (Paolo Genovese, 2016), te engancha a los 5 minutos con ese ritmo fluido y pulso in crescendo. Rodada con agilidad en apenas un par de escenarios, ‘la soga‘ (rodada en una sola toma, sin cortes) parecía golpear tras las paredes. En una cena de cuatro parejas, que se conocen de toda la vida, muchas y turbias cosas ocultas irán aflorando a partir de un curioso juego que desvelará sus peores secretos: leer en voz alta los mensajes y responder las llamadas que reciban en sus móviles durante la cena.

Ese final forzado, de película claro, resulta antinatural y poco creíble alterando ese ritmo dinámico de la película. A veces nos empeñamos en rematar con una guinda final algo que de por sí ya es meritorio. Cómo previo al clímax, el asunto de los pendientes ya es gran logro. En esa línea, algo más natural y como desenlace lógico de la trama hubiera bastado. Si fuera Billy Wilder me preguntaría, claro está ¿Cómo lo hubiera rematado Lubitssh? pero no dispuse, cegato de mį, esa cabecera en mi blog. Ay el toque Lubitsch que bien le hubiera venido al señor de la Iglesia.

El gran villano no es el p… móvil , como criticaba José Mota. No se le debe considerar el culpable de nuestras bajezas, de pensamiento obra u omisión, es sólo un mero chivato. Fidelidad, lealtad y veracidad parecen hoy día un trío descarriado … aunque yo también quiero ser analógico:

“El móvil, el puto móvil. Nos da mucho, pero nos quita más. Se ha convertido en algo inquietante. Sirve para comunicarnos de lejos, pero de cerca nos incomunica por completo. Quiero seguir siendo analógico; lo digital nos está devorando, quiero tocar físicamente, quiero la imperfección del ser humano. Parte de la culpa de la pérdida de la magia en el cine la tiene el puñetero ordenador” (J.Mota)

A destacar Eduard Fernández, fantástico en sus gestos, miradas, en su tono comedido del casi perfecto conocido (siempre hay un casi, nobody is perfect). Sobresalientes Ernesto Alterio en su papel de cínico cabrón falseras tirando a repugnante y Belén Rueda como Superwoman agobiada, que tira de la cadena antes de acabar de hacer pis. Y, con poca nota, Eduardo Noriega, que se ha quedado en ese rol de chulito guapito de cara de ‘Cha cha chá‘.

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